¿Qué es un linfedema?

Un linfedema es un aumento de volumen que puede darse en cualquier parte del cuerpo y está provocado por un defecto en el sistema linfático. El origen es diferente según se trate de un linfedema primario o secundario.

Cuando hablamos de sistema linfático, se refiere a la red de tejidos y órganos distribuida por todo el cuerpo que se encarga de la limpieza de los desechos. Tiene una parte superficial, ubicada justo debajo de la piel y otra más profunda, junto al sistema vascular y nervioso.

Un linfedema primario se da cuando una persona nace con pocos vasos linfáticos o pocos ganglios y su sistema linfático no funciona correctamente. Puede manifestarse en la infancia o estar latente y aparecer en cualquier momento de la vida. Es habitual que se desarrolle coincidiendo con los cambios hormonales.

Nos referimos a un linfedema secundario cuando la disfunción en el sistema linfático aparece como consecuencia de otras causas: una cirugía, radioterapia, una infección parasitaria, un traumatismo… y ello provoca una obstrucción, lesión o exceso de trabajo para el sistema linfático. De esta manera se produce un linfedema secundario en una zona del cuerpo próxima al problema que lo desencadenó. Por ejemplo, cuando una persona sufre un cáncer de mama, puede darse un linfedema secundario en el brazo; o cuando un hombre ha padecido cáncer de próstata, puede producirse un linfedema secundario en piernas y/o genitales.



El linfedema puede producirse porque se ha dañado el sistema linfático tras una cirugía, se ha quemado al someter a un paciente a radioterapia, al extirpar los ganglios para prevenir la diseminación de un tumor o porque estaban invadidos, cuando el sistema linfático está obstruido por alguna masa, o en países subdesarrollados, por filariasis, una enfermedad provocada por la picadura de un mosquito que después obstruye el sistema linfático.

Todos estos linfedemas son de tipo secundario y existe una causa, casi siempre oncológica, en países desarrollados.

Los linfedemas primarios son aquellos originados por una alteración de nacimiento en el sistema linfático, cuando una persona nace con menos vasos o ganglios de lo normal, o son más pequeños y no pueden realizar todo el trabajo de limpieza para el que están programados.

El linfedema es una patología crónica, no se cura, pero tiene solución y no es quirúrgica, gracias a la Fisioterapia especializada.

Se trata con Terapia Física Descongestiva consistente en Drenaje Linfático Manual, prendas de compresión y contención, ejercicio, cuidados de la piel y educación al paciente.

Entre las escuelas de drenaje a nivel internacional las más conocidas son Vodder, Földi, Leduc , Casley-Smith, Ferrandez, entre otras.

Actualmente ha entrado en España la escuela brasileña que ha creado una forma de trabajo ligeramente diferente, hace más de 15 años, conocido como “Método Godoy”. Con esta terapia se puede normalizar cualquier tipo de linfedema, alcanzando casi el aspecto del miembro sano, contralateral. Un logro que se mantiene en el tiempo siempre que el paciente se comprometa a seguir con su prenda de contención y a realizar un tratamiento de mantenimiento, ejercicio y dieta equilibrada.

El drenaje linfático manual, desde su descripción por Dr. Vodder en 1932, han evolucionado y han dejado atrás una forma estereotipada de trabajo. Todas las escuelas consiguen mejorar el linfedema y básicamente se diferencian en la concepción del tratamiento y la forma de realizar las maniobras.

Los fisioterapeutas hemos estado aplicando estás técnicas, obteniendo buenos resultados y mejorando la calidad de vida de nuestros pacientes. Hoy, gracias a evidencias contrastadas, podemos proponer un tratamiento de excelencia con el que obtener en el 95% de los casos la resolución del linfedema, el Método Godoy.