PARECE QUE MIS PIERNAS NO ME CORRESPONDEN¿PUEDO TENER UN LIPEDEMA?

Todos los años, durante el mes de junio, tiene lugar la campaña de concienciación sobre este problema tan  poco conocido llamado LIPEDEMA.

El Lipedema, se describe por primera vez en la década de 1940 en Estados Unidos (Allen, 1940; Wold, 1949). En función de los autores, lo padecen del 10 al 30% de las mujeres adultas y conlleva muchos problemas físicos y psicológicos asociados. Es una patología infravalorada, afecta a la calidad de vida y generalmente cuesta mucho ser diagnosticada.

Lo obvio en esta patología es la desproporción entre una mitad superior delgada (tronco) y las grandes extremidades inferiores. Esto puede causar preocupación estética por el aspecto de sus piernas y desesperación porque no puede ser eliminada con dieta ni con ejercicio físico. A menudo resulta una considerable frustración y conlleva problemas psicológicos (Wienert, 2009).

¿QUÉ ES EL LIPEDEMA?

El lipedema es una patología del tejido adiposo. Es un trastorno crónico y progresivo también conocido como síndrome doloroso de la grasa. Se caracteriza por el crecimiento bilateral simétrico, principalmente de las piernas, como resultado de un depósito anormal de tejido graso subcutáneo. Además, a veces aparece combinado con edema, que conlleva un aumento importante del volumen de las piernas. El aspecto de la piel es de piel de naranja.

Se trata con fisioterapia especializada o con cirugía.

¿CUÁLES SON LOS SIGNOS Y SÍNTOMAS?

Lo padecen las mujeres y suele ser hereditario. En la mayoría de casos afecta a las caderas, los muslos, las rodillas y las piernas. Los pies no están afectados, lo que se conoce como “fenómeno del pantalón turco”. En ocasiones los brazos están afectados, pero las manos no.

Los principales síntomas son el dolor, la pesadez, la sensibilidad al presionar y la facilidad para que aparezcan hematomas. Además, la acumulación de líquidos empeora al estar de pie. El tipo de dolor es principalmente descrito como pesadez, opresión y difícil de aguantar (Schmeller, 2008).

El diagnóstico de la enfermedad suele ser un desafío, por lo que muchas veces los pacientes se someten a terapias sin éxito antes de recibir el diagnóstico adecuado. El diagnóstico sólo puede hacerse sobre la base de los signos y síntomas clínicos del paciente. En ocasiones, la ecografía o la resonancia magnética se han utilizado para la localización exacta y la cuantificación del tejido graso. (Fife, 2010)

¿SE PRODUCE EN MUJERES CON SOBREPESO?

No tiene por qué, puede aparecer en mujeres obesas o en mujeres delgadas. Pero el sobrepeso y el sedentarismo agravan los síntomas, y las dietas tienen escasa influencia sobre el volumen de las piernas.

¿ES EFICAZ LA FISIOTERAPIA Y EL DRENAJE LINFÁTICO?

Sí, siempre. Es el único tratamiento no invasivo, no quirúrgico, que mejora los síntomas del lipedema.  Principalmente ayuda a mitigar el dolor, que lo padecen el 70% de las pacientes. Sin embargo, la reducción del volumen de las piernas puede ser escaso.

Según la experiencia clínica, hay dos tipos de lipedema: con o sin linfostasia.

El lipedema con linfostasia: en este caso existe un déficit de la función del sistema linfático, ésto acarrea una mayor retención de líquidos. Al tratarse con terapia linfática (drenaje linfático, vendas, medias…), se consigue perder volumen, mejorar la sensación de pesadez, disminuir el dolor y mejorar el aspecto de la piel.

El lipedema sin linfostasia: se trata de igual manera que el anterior (drenaje linfático, vendas, medias…) pero la pérdida de volumen es muy escasa ya que predomina un exceso de tejido adiposo. El trastorno linfático es mínimo, no hay estasis linfática pero, aun así, se mejoran los síntomas de dolor y pesadez.

En los casos donde además coexiste sobrepeso u obesidad, deben plantearse cuidados nutricionales y evitar el sedentarismo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *