19 de octubre, Día Internacional contra el Cáncer de Mama

Desde AEL llevamos varios años intentando resolver vuestras dudas, pero pensamos que con motivo del Día Internacional contra el Cáncer de Mama es un buen momento para recapitular y que tengáis un glosario de las preguntas más frecuentes para poder ayudaros. Esperamos conseguirlo con este post.

Después de una cirugía por cáncer de mama, ¿siempre aparece un linfedema?

No, no siempre aparece un linfedema, lo hace en aproximadamente el 30% de los casos y con mayor frecuencia durante los 2 primeros años después de la intervención. Sabemos que el sistema linfático no está funcionando correctamente porque ha sido agredido con la cirugía, la linfadenectomía axilar (extirpación de los ganglios axilares) o la radioterapia, pero puede que nunca aparezca el linfedema. El sobrepeso y la obesidad también pueden ser desencadenantes del linfedema secundario.

¿Se puede hacer prevención?

Sí, existen algunos estudios científicos en los que se ha observado que realizando un tratamiento de fisioterapia precoz durante el primer año después de la cirugía se reduce el riesgo de padecer linfedema.

¿En qué consiste esa prevención?

Torres y colaboradores en 2010 afirman que la fisioterapia precoz consistente en Drenaje Linfático Manual, tratamiento de las cicatrices, estiramientos, diferentes tipos de ejercicios para el hombro (pasivos y progresivamente activos, supervisados por un profesional cualificado) y un programa educativo de consejos, reduce la tasa de aparición del linfedema.

Después de la cirugía por cáncer de mama, ¿qué puedo hacer?

Bajo nuestro punto de vista tienes 2 opciones:

  • Acudir a un fisioterapeuta experto en fisioterapia oncológica (no todos están formados en esta materia) o en linfedema. Te ayudará a mejorar rápidamente la movilidad del hombro, las cicatrices, el estado de la piel, la tensión, la respiración, el dolor y las sensaciones en el brazo. Te tratará las cicatrices y te dará todas las recomendaciones necesarias para prevenir el linfedema de forma individualizada.
  • Acudir a un médico rehabilitador que te prescriba el tratamiento del linfedema o la prevención (normalmente en grupo).

¿Cuánto tiempo puede pasar desde la cirugía hasta que aparece un linfedema?

Como comentamos anteriormente, lo más común es que aparezca entre uno y dos años después de la cirugía, pero puede aparecer en cualquier momento de la vida, incluso 10 años después. O no aparecer nunca.

En algunas ocasiones existe un edema postquirúrgico que se puede resolver con un tratamiento precoz y excelentes resultados ya que se consigue acelerar el proceso y disminuir las molestias (fisioterapia especializada).

¿El linfedema aparece bruscamente? ¿Cuáles son los primeros síntomas?

El brazo no se “inflama” de la noche a la mañana. Lo más habitual es que notes pesadez en brazo, alguna zona más dura, quizás se te hinche la mano un poco y después desaparezca, o sientas incomodidad, o que se te marca el reloj, las pulseras, los anillos, la ropa… Este es el momento de acudir a un fisioterapeuta especializado en Terapia Linfática para comenzar un tratamiento.

¿Es suficiente con poner el brazo en alto?

En los primeros estadios el poner el brazo ligeramente en alto puede ayudar (pero no es el tratamiento). Cuando el linfedema está más avanzado y está duro, la posición de declive no lo mejora y precisa de más cuidados.

Si aparece un linfedema, ¿es para siempre?

El linfedema es un problema crónico. El sistema linfático está lesionado y no podemos poner los ganglios que faltan. Pero con un buen tratamiento (y si es de forma precoz, mejor) se puede conseguir que no exista una diferencia de volumen entre los miembros y que prácticamente pase desapercibido.

Tengo un linfedema en el brazo desde hace tiempo. Realizo periódicamente tratamientos con drenaje linfático manual, el brazo está blando pero el volumen no se reduce.

Para que un tratamiento sea correcto y se reduzca el volumen, es imprescindible realizar vendajes compresivos adaptados a su linfedema y llevar además una prenda de compresión posteriormente. Además, para que pierda volumen, el tratamiento debe ser intensivo (varios días seguidos, entre 1 y 4 semanas aproximadamente). Y después, tratamiento de mantenimiento individualizado con prenda de compresión a la medida. Se pueden hacer varios intensivos con el fin de normalizar la extremidad.

¿Me tendré que vendar siempre o llevar un manguito de compresión?

No, si haces un tratamiento precoz.  En muchas ocasiones se consigue disminuir el volumen del linfedema y solo tendrás que utilizar el manguito en determinadas ocasiones. Pero si el linfedema está en estadios avanzados seguramente necesitarás una manga de compresión (con o sin guante) y vendajes que deberás utilizar casi siempre. Por eso un tratamiento precoz es imprescindible.

¿Puedo hacer ejercicio / deporte?

Si has hecho deporte antes de la enfermedad, tu fisioterapeuta te aconsejará la mejor forma de ir trabajando tu reacondicionamiento para poder volver a entrenar y volver a hacer tu vida normal.

Hacer ejercicio físico no solo no está prohibido, sino que es seguro y recomendable, con linfedema o en riesgo de desarrollarlo. Existe mucha evidencia científica sobre los beneficios del ejercicio y el cáncer y sobre el ejercicio y el linfedema. Además, mejorará tu calidad de vida y tu funcionalidad.

¿Puedo coger peso?

No debes hacer un sobreesfuerzo con el brazo afectado, pero sí intentar hacer una vida normal. El brazo hay que utilizarlo, una buena musculatura es una válvula de seguridad contra el linfedema. Hay que ser progresivo e ir consiguiendo que el brazo vaya soportando cada día más esfuerzos, que se vaya fortaleciendo.  Para ello, hay que hacer ejercicios debidamente pautados por tu fisioterapeuta, ajustados en grados de movimiento, repeticiones y pesos en función de los síntomas y controlando (sobre todo al inicio) que no aumente el volumen. En las fases iniciales se hacen sobre todo ejercicios/movimientos para la movilidad y a medida que progresa el paciente, se introducen pesos. Hay muchos estudios que respaldan estas afirmaciones, no hay que tener miedo, hay que ser cauto y hacerlo de manera adecuada.   

¿Por qué si tengo la misma rutina hay días que el linfedema está mejor y otros peor?

Quizás te parezca que has hecho las mismas cosas, pero puede que hayas descansado peor, estés más estresada o hayas comido peor o tomado algo de alcohol. El sistema linfático ayuda a mantener un equilibrio dinámico en los tejidos y es muy sensible a los pequeños cambios.

¿Por qué tengo que hacer un tratamiento con vendajes y no es suficiente con un manguito?

El manguito de compresión mantiene los resultados obtenidos, pero para reducir el volumen necesitamos vendajes adaptados cada día a la reducción de volumen que se va consiguiendo o prendas autoajustables (con velcros, cordones…). Son especialmente importantes después del drenaje linfático. Además, hay que cuidar la piel e hidratarla diariamente y realizar los ejercicios pautados en función de la fase de recuperación.

¿Todos los tratamientos para el linfedema son iguales?

No, hay que valorar a cada paciente. Cada linfedema y cada paciente es diferente. El tipo de linfedema, el origen, la consistencia, la presencia o no de fibrosis, el tiempo de evolución y su distribución serán determinantes a la hora de proponer una pauta de tratamiento.

Después de la operación del cáncer de mama ¿puedo tener el brazo sin ningún problema, pero en cambio, tener la mama siempre inflamada?, ¿se puede tratar?

Sí.  El linfedema suele desarrollarse en el brazo, pero también puede aparecer en la mama, en el tórax o alrededor de la axila ya que estos tejidos también drenan a la región axilar dónde le han extirpado los ganglios. Para tratar la mama “inflamada”, se aplica un tratamiento con Fisioterapia Descongestiva Compleja y se utiliza un vendaje especial para controlar el volumen del linfedema, junto con el Drenaje Linfático y ejercicios respiratorios. La hidratación de la piel y el trabajo sobre las cicatrices también ayuda mucho.

 

Esperamos haber resuelto alguna de vuestras dudas, pero seguimos estando aquí para acompañaros en todo momento. 

Paloma Domingo y Ángela Río.

Fisioterapeutas especializadas en linfedema.

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